PALABRAS MENORES

Es una publicación digital en la que, en primer lugar, las personas invisibles, ajenas a la realidad de los otros, con los que interviene la asociación, hacen públicas sus palabras, sean relatos de vida, creaciones, reflexiones…

En Palabras Menores está el latido de presos, de las mujeres mayores, las gitanas o los niños excluidos, las personas con enfermedad mental o los jóvenes.

Y también es una publicación abierta a la participación de otras personas que cumplan la condición de ser ‘menores’, como sus propias palabras. Personas corrientes que pelean la vida y que encuentran en esta publicación digital un espacio para relatar la vida de su barrio o de su aula, desarrollar una afición, participar en una propuesta colectiva o simplemente decir, como dice el viento que quiere ser escuchado…

Palabras Menores quiere ser un medio de comunicación comunitaria y ciudadana, construido desde la vida de las personas y no desde la información de la vida de las personas.

GRUPO DE MUJERES GITANAS

Un grupo de mujeres gitanas en un barrio en la periferia de la ciudad, también en la periferia de la realidad de sus ciudadanos. Les proponemos convertir sus lamentos de exclusión en relatos, historias cotidianas de exclusión que tengan como protagonista a una niña -es mujer, es futuro-; en la gran superficie, el colegio, a la entrada del cine… Mientras construyen sus historias, debaten, ríen, cuestionan, desempolvan viejas palabras, analizan, se vuelven a reír…

En un momento dado, les planteamos la posibilidad, casi necesidad, de que crearan una asociación de mujeres gitanas. “Es el instrumento para hacer posibles las necesidades que tenéis. Sois vosotras las protagonistas de esos cambios, si algún día son posibles”. Un año y medio después, la asociación de mujeres gitanas lleva por título “Romí Arco Iris”.

A la par, las mujeres gitanas se reúnen con un grupo de 30 alumnos de Bachillerato en un centro educativo público. Unos y otros se dicen las cosas sobre los prejuicios que tienen entre sí. Diálogo construido desde la escucha del otro con dos condiciones; no nos juzgamos, no nos hacemos daño.

GRUPO DE PRESOS

Fantasmas entre los invisibles. Tras los muros los presos se dirigen en primera persona a quienes, al otro lado, desconfían, dudan, rechazan. Semana a semana ellos cuentan, y se cuentan, a partir de propuestas reflexivas, creativas, nada carcelarias. A veces, sus relatos de vida -o de novida- motivan el de otras personas aquí fuera. Y otras, reciben en el patio de su módulo a chicos y chicas jóvenes o a mujeres mayores con las que, cada uno desde su momento de vida, desatan juntos los nudos de los deseos o comparten sus pintadas escritas a éste y al otro lado del muro.

La intervención con los presos ha propiciado la edición de varias publicaciones, la realización de una exposición compartida en la prisión y en un centro educativo, la salida de varios de ellos para encontrarse con jóvenes en un aula… y cientos, miles de palabras suyas, verdaderas, propias, dichas para ellos y, también, para los que al otro lado desconfían, dudan, rechazan.

GRUPO DE MUJERES MAYORES

Mujeres de un barrio periférico de casas bajas que algunas levantaron con sus manos. Mujeres entre 70 y 94 años, la mayoría con muy pocos años de escuela en el pueblo antes de, finalmente, emigrar a la ciudad a trabajar.

Con la intervención “Entre las dos orillas” se dirigieron a una nieta -es mujer, es futuro-, ellas que también fueron niñas y ahora son mayores, caminantes en las dos orillas de ese río que es la vida. Le hablaron de sus aprendizajes, sus deseos, sus miedos… Voz necesaria, imprescindible, de personas mayores tan a menudo trastos viejos que estorban.

Más tarde, con “Quiero saber y que sepas” palpan y descubren mundos desconocidos, y dan a conocer su realidad a ellos. ¿Cómo es quien ejerce el poder?, querían saber, por ejemplo. Y se reunieron con su Alcalde para descubrirlo, y decirle -entre otras cosas- que la soledad les produce miedo y preguntarle cómo podía calmarlas ese miedo.

GRUPOS DE NIÑOS EN RIESGO DE EXCLUSIÓN

Niños en colegios gueto cuyas aulas recogen lo que otros centro educativos rechazan. Niños pobres de muy distinta manera, sin horizonte, sin motivaciones. Niños con dificultades de diversa índole, en riego de exclusión o ya excluidos. Con ellos volvemos la vista al barrio, su entorno conocido. Y desde él proponemos realidades vitales -de otra manera complejas y lejanas-, que ahora son comprensibles, con nombre y apellido, y respiración propia.

En “Mi barrio y yo” los niños preparan un encuentro con esa persona que vive esa realidad concreta -es inmigrante, ludópata, es mayor, limpia la calle, participa en la asociación de vecinos, se traslada en una silla de ruedas…- desde la curiosidad, que les obliga necesariamente a salir de su piel para ponerse en del otro y lo otro, que antes sentían como ajeno y ante lo que ahora se sienten concernidos. Al cabo, reciben la visita de esa persona y juntos se preguntan y responden, y comparten, y se sorprenden.

 

PERSONAS INDIGENTES

Un grupo de jóvenes se acercan todas las semanas a un punto de la ciudad donde se encuentran con personas indigentes. Allí les ofrecen el calor de un caldo y el de su compañía. Lo hacen a través de la Asociación Asalvo.

En colaboración con la Asociación Asalvo, un grupo de esos chicos e indigentes participan en nuestra propuesta “El Hogar de las palabras” que pretende crear un espacio de conocimiento y reconocimiento, un estar juntos más reflexivo y pausado, que a unos y otros les permita salir de su mundo y hacer suyo el de el otro.

 

INTERVENCIÓN CIUDADANA

La asociación realiza propuestas abiertas a la participación de colectivos de diversa índole, bien a propósito de un momento concreto, bien a partir de una actividad cultural, bien… Un ejemplo: con motivo de la celebración del ‘Día Contra la violencia de género’ provocamos una reflexión creativa en torno a la palabra “Dominio”.

Un grupo de alumnos de la Escuela de Arte hicieron un apunte gráfico sobre la idea de “Dominio”. Y otros muchos ciudadanos completaron el enunciado “Dominio es…” inspirados por los apuntes de los apuntes.

Otro ejemplo: con motivo del Festival de Teatro de Calle que se celebra en la ciudad, jóvenes y mayores salen a la calle en busca de una respuesta para una pregunta insospechada para esa representación. “Busca las arrugas en aquello que ves o te rodea”, pudo ser una.