Viaje a TURKANA

La Fundación Arnhold de la Cámara colabora y ha colaborado muy activamente con la Fundación Emalaikat en los proyectos de salud desarrollados en Lobur (Kenia) y en el proyecto mejora del acceso al agua potable para la población de Nyangatom (Etiopía) encaminados a fomentar el desarrollo y aumentar la esperanza de vida de las personas que viven en esos territorios. Ambos proyectos están liderados por la Comunidad misionera de San Pablo Apóstol (CMSPA) presente en ambas zonas.

En el año 2020, una comisión de cinco miembros del Patronato de la Fundación se desplazó a Turkana para visitar las zonas de actuación, acompañados por dos miembros de Emalaikat. El viaje se llevó a cabo en el mes de febrero, antes de que se declarara internacionalmente el estado de pandemia. Previamente se recaudaron todo tipo de enseres de utilidad para dejar en las zonas a visitar: ropa, teléfonos móviles, gafas, medicamentos, libros, algunos juguetes, etc. aprovechando el volumen y peso permitido para los equipajes, por las líneas aéreas. 

Después de algún retraso y cambios de vuelos, los viajeros llegaron a la misión de Nariokótome, cerca del lago Turkana, en Kenia. Esta es la sede principal de los misioneros y misioneras del CMSPA de Turkana y Etiopía. La comisión visitó la iglesia, el área de salud, las escuelas y un horno en el que se investiga cómo producir nuevos materiales de construcción partiendo de rocas de la zona, que permitan un abaratamiento de los proyectos en curso: pozos y balsas para abrevar el ganado, principalmente.

Cerca de la misión se encuentra el lugar en el que fue hallado el niño de Nariokotome, famoso fósil humano. Es un lugar desolado, tremendamente árido, como todo el territorio de Turkana, en el que se levanta un obelisco que señala el lugar del hallazgo.

Después de esta visita se continuó el viaje hacia Lobur, lugar en el que se encuentra la clínica móvil y la “emergency room”, dispensario levantado con el apoyo de la Fundación Arnhold de la Cámara.

La misión de Lobur, también emplazada en la región de Turkana, en el Triángulo de Ilemi, desde 2012 atiende las necesidades sanitarias de una extensa zona, en la que el hospital más cercano se encuentra a siete horas en coche, en un territorio en el que apenas hay carreteras propiamente dichas. En la época de sequía, los desplazamientos se hacen en coches todoterreno, siguiendo las roderas preexistentes o los cauces secos de los ríos. En la época de lluvias es casi imposible desplazarse debido al barro y el desbordamiento de los arroyos convertidos en ríos torrenciales.

Gracias a la Clínica Móvil, una médica, un enfermero y un auxiliar se desplazan cada día a los poblados, llevando los medicamentos y el equipamiento necesarios para solucionar pequeños problemas de salud entre la población autóctona, y detectar otros no tan pequeños que requieren una atención más precisa con otro instrumental.

La “emergency room” es un centro de atención médica que permite tanto mantener los pacientes en observación durante periodos prolongados, como realizar exploraciones, ecografías, análisis de sangre e incluso la atención a partos. El edificio cuenta con diferentes salas, de espera, de consulta, de exploración, de partos etc. además de un laboratorio, un almacén y una cocina. El acomodo de los pacientes se hace en torno al edificio principal, en mannyatas, cabañas de ramas y barro en las que los nativos viven habitualmente en sus poblados.

El proyecto de Lobur también abarca acciones culturales y de formación. Hay una preciosa escuela materno-infantil, y una escuela de agricultura: “surcos en el desierto.”

De camino a la frontera con Etiopía, se hizo una parada en la misión de Todonyang. Después de desayunar se visitó el internado donde estudian alumnos de distintas tribus, buscando la integración entre tribus rivales.

El viaje continuó hacia el territorio de Nyangatom ya en Etiopia, en el suroeste, frontera con Sudán del Sur: a la misión de Naturomoe.

La misión de Naturomoe se estableció recientemente y todavía está construyéndose; cuenta con unos pocos edificios muy sencillos para dar alojamiento a los misioneros, trabajadores y visitantes.

Los proyectos vinculados a Naturomoe son, además de una escuela (entonces en construcción) y la atención médica a la zona, la mejora del acceso al agua potable, proceso en el que colabora económicamente la fundación Arnhold de la Cámara. No es un proceso fácil: llevar hasta allí las máquinas de perforación y los camiones con el material necesario, y por otra parte, aunque hay agua en el subsuelo (evidenciado por estudios técnicos) el terreno es abrupto y muy rocoso lo que a veces impide perforar en el lugar ideal predeterminado, perdiéndose eficacia.

Los beneficiarios son los residentes de Naturomoe:  aproximadamente 500 refugiados, de entre ellos alrededor de 150 son mujeres y niños; otros 500 habitantes trashumantes que pasan temporadas cerca de la misión con sus rebaños; otras 500 personas que migran de Sudán del Sur a Etiopia y otros que van desde Sudán del Sur, pasando por Etiopía y vuelta a Sudán del Sur. Además de los 24 etíopes que viven en la misión desempeñando labores de mantenimiento, vigilancia y asistencia sanitaria.

Después de visitar el área de actuación de la misión de Naturomoe, llegó el momento de iniciar el viaje de regreso a casa. Han sido días muy intensos, en los que se han vivido multitud de experiencias nuevas para las que no hay referentes en la cultura occidental de los visitantes. Son muchos los motivos de admiración por el esfuerzo y la entrega de misioneros, misioneras y voluntarios, muchos de ellos con una sólida formación en el campo de la medicina, que en las situaciones más precarias imaginables (con frecuencia sentados en el suelo, sin más ayuda que un botiquín con vendas, desinfectantes, y poco más) atienden hora tras hora, a 35 grados centígrados, a los habitantes de la zona.

También surgen interrogantes acerca del efecto futuro sobre la población de algunas actuaciones. La fragilidad no sólo física de esas sociedades, su indefensión frente a todo tipo de intereses, los sitúa en una perspectiva de cambio con pérdida de la propia identidad y de la propia cultura sin que apenas ésta haya entrado en la Historia. Para los visitantes-viajeros se abre ahora un tiempo de reflexión y de meditación profunda sobre todo ello.

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