ASOCIACIÓN EL SOMBRERO, LA BOA Y EL ELEFANTE
Valladolid – ESPAÑA

El nombre de nuestra Asociación se inspira en el primer capítulo de El Principito, que también habla del misterio de la comunicación: lo que es, lo que parece, lo que me gustaría que fuera, quién es capaz de verlo, qué requisitos son necesarios… La comunicación es el corazón de todo lo que hacemos.

Nos acercamos a personas, y a grupos de personas, vulneradas, invisibles, castigadas, pobres… Lo hacemos no para contar su situación, sino para ayudarles, enseñarles, motivarles… a que sean ellos mismos quienes lo hagan. Dicen que no saben, que no pueden, ¿pero quién mejor que ellos para hacer presente a los demás su vida?

Presos, niños ya excluidos, personas mayores, personas con enfermedad mental, mujeres gitanas… Siempre lo hacemos desde propuestas que intentan ser creativas, personales, críticas, inteligentes, humanas. Nuestras intervenciones -salvo en este tiempo de pandemia, cuerpo junto cuerpo- procuran el relato, sea a través de la palabra o la imagen, y la voz en los grupos.

Sus palabras las publicamos en Palabras Menores, una publicación digital que les hace presentes ante los demás, una vez que sus palabras les ha hecho presentes ante ellos mismos. Porque sí saben, y darse cuenta de ello es el principio de cualquier cambio.

GRUPO DE PERSONAS MAYORES. Barrio Belén. Valladolid

Proyecto Palabras con rostro, palabras con rastro. Personas del Hogar del Barrio Belén. Valladolid

La pandemia cerró las puertas del Hogar donde las personas mayores se reunían. Desde el primer momento seguimos manteniendo relación, cuidándolas a través del teléfono. Pasados unos dos meses ellas nos pidieron llevar a cabo alguna actividad, “lo necesitaban”. Organizamos un sistema de reparto y recogida ‘tipo telepizza’ de nuestras propuestas: las distribuíamos en sus buzones, leían, escribían, recogíamos sus textos, los pasábamos a limpio, y les entregábamos la siguiente propuesta junto con fotocopias de los textos que todas habían enviado anteriormente. No estábamos juntas, pero les ayudó a mitigar la soledad, el miedo y la tristeza a lo largo de casi tres meses.

“Palabras con rostro, palabras con rastro” es un proyecto biográfico desencuadernado en el que un día se come pescado, otro carne y otro verdura, experiencial, siempre personal, a menudo atrevido. Un día les proponemos que escojan y hablen de ese árbol que fue importante en su vida, otro que cuenten esa visita que siempre esperaban, otro que se vuelvan a sentir frente a esa norma y lo cuenten, que hablen de esa oración sin rezarla.

CENTRO PENITENCIARIO DE LA MORALEJA (Dueñas. Palencia)

– Proyecto Nuestra escuela sin escuela.

Cerrada a cal y canto la cárcel, nos proponemos a uno de los maestros de la prisión una intervención conjunta de nuestro grupo en el Módulo 14 con su grupo de “Escuela” en ese mismo módulo. Acepta encantado. 

Durante casi tres meses intervenimos juntos con los presos, que vivían una situación especialmente compleja. Para salvar los muros y concertinas, nos apoyamos en dos funcionarios que nos introducían nuestras propuestas semanales, las repartían, recogían los textos escritos por los presos, los escaneaban y nos los enviaban por correo electrónico.

Por nuestra parte, preparábamos los guiones con las propuestas de trabajo. Al no poder estar nosotros con el grupo dos presos del Taller “Palabras Menores”, acostumbrados a nuestra manera de trabajar, hacían de “maestros” de sus compañeros, ahora que faltábamos.

Una experiencia muy enriquecedora por el propio trabajo, haber ocupado su tiempo y su ánimo en unos días de marejada, fuerte marejada. También por haberles hecho un poco de cosquillas, con ejercicios en ocasiones nada corrientes para la mayoría de ellos. Y, por último, porque permitió que ellos mismos se juntaran y gestionaran el desarrollo de la actividad, sin necesidad de funcionarios ni autoridad competente.

El título de la experiencia, ese “nuestra” junto a escuela, quería recoger este aspecto.

MÁS NOTICIAS